Léeme
Temo no terminarlo nunca, pero la idea es que esto sea una novela en forma de blog.
Espero tener la perseverancia y las visitas de las musas suficientes para llevar a cabo esta tarea.
Quien nunca se ha enfrentado al papel en blanco, no conoce la sensación de fragilidad y el miedo que se mezcla con la necesidad, no es una hobby, es algo obligatorio.
Una vez alguien me dijo que la sensación es parecida a cuando estás a punto de declararte, puede ser un buen símil.
Intentas centrarte, pensar con claridad y buscar las palabras perfectas, pero no es fácil.
Empiezas con una frase y de repente todo fluye, las frases se suceden y parecen salir directamente de tus dedos.
Rebobinas después de varios párrafos y lees lo que llevas escrito, cambias una palabra, pero te das cuenta de que tienes que volver a empezar.
Odias no encontrar el camino, como conectar ideas. Enciendes un cigarro y apartas la mente un momento de tu tarea.
Minutos más tarde encuentras el rumbo y las palabras vuelven a salir de tus dedos como en un dictado, no piensas, solo escribes.
Algunas veces pasan horas hasta que te detienes a pensar sobre lo que estas plasmando, pero te da igual.
Robas tiempo al sueño para seguir, no hay nada más importante en ese momento, eres tú contra un agujero infinito que tienes la obligación de rellenar.
Tengo claro que poca gente puede entender las sensaciones que se sienten en estos momentos, y sé que no es muy normal tener esta necesidad.
Aunque no comparto casi nada de lo que escribo, todas y cada una de las palabras que salen de mi mente me comunican con el mundo y conmigo mismo de una manera que no puedo explicar. Es como si ver plasmadas todas esas ideas me ayudasen a poner orden en mi maltrecha conciencia.
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